El modelo de triple resultado: integración del desempeño económico, la equidad social y la sostenibilidad ambiental
- Miguel Virgen, PhD Student in Business

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El modelo de la Triple Cuenta de Resultados se ha convertido en uno de los marcos más influyentes para replantear el propósito y el rendimiento de las organizaciones en el siglo XXI. Acuñado por John Elkington en la década de 1990, este concepto desafía la primacía tradicional del beneficio financiero al afirmar que el éxito organizacional debe evaluarse en tres dimensiones interdependientes: viabilidad económica, responsabilidad social y gestión ambiental. Este artículo ofrece un análisis del modelo de la Triple Cuenta de Resultados, situándolo en el contexto de debates más amplios sobre sostenibilidad, gobierno corporativo y estrategia empresarial. Mediante el examen de sus fundamentos teóricos, aplicaciones prácticas y críticas constantes, el artículo evalúa la capacidad del modelo para redefinir la creación de valor en las empresas contemporáneas.
Fundamentos teóricos del Triple Resultado
El modelo de la Triple Cuenta de Resultados se basa en múltiples tradiciones teóricas, como la teoría de las partes interesadas, la teoría institucional y la economía ecológica. La teoría de las partes interesadas proporciona una justificación normativa para ampliar las métricas de desempeño más allá de los accionistas, argumentando que las empresas tienen obligaciones con un conjunto más amplio de grupos de interés que contribuyen a las actividades organizacionales y se ven afectados por ellas. La teoría institucional explica cómo las normas sociales, las regulaciones y las expectativas culturales influyen en la adopción de prácticas de sostenibilidad, mientras que la economía ecológica cuestiona el supuesto de un crecimiento ilimitado dentro de sistemas naturales finitos.
En conjunto, estas perspectivas enmarcan la Triple Cuenta de Resultados como una respuesta a las fallas sistémicas del mercado, en particular la subvaloración de las externalidades sociales y ambientales. Al internalizar estas externalidades en la toma de decisiones organizacionales, el modelo busca alinear los incentivos privados con objetivos sociales más amplios. Esta síntesis teórica posiciona la Triple Cuenta de Resultados no solo como una herramienta de información, sino como una perspectiva estratégica a través de la cual las empresas pueden redefinir su rol en la sociedad.
Desempeño económico más allá de la maximización de ganancias
Dentro del marco del Triple Resultado, el desempeño económico sigue siendo una dimensión crucial, pero se reconceptualiza como la creación de valor a largo plazo, en lugar de la maximización de beneficios a corto plazo. La viabilidad financiera se considera una condición necesaria para la supervivencia organizacional, pero no es suficiente como única medida de éxito. El desempeño económico sostenible enfatiza la resiliencia, la gestión de riesgos y la capacidad de generar rentabilidades estables a lo largo del tiempo.
Esta perspectiva se alinea con la investigación en gestión estratégica que destaca los beneficios financieros de las prácticas orientadas a la sostenibilidad, como la mejora de la eficiencia operativa, la mejora de la reputación de marca y la reducción del riesgo regulatorio. Sin embargo, el modelo de triple resultado advierte contra la instrumentalización de las iniciativas sociales y ambientales únicamente para obtener beneficios económicos, enfatizando en cambio el valor intrínseco de estas dimensiones.
Equidad social y responsabilidad organizacional
La dimensión social del Triple Resultado se centra en el impacto de las actividades organizacionales en los empleados, las comunidades y la sociedad en general. Cuestiones como las condiciones laborales, la diversidad y la inclusión, los derechos humanos y el desarrollo comunitario son fundamentales en esta dimensión. Desde una perspectiva empresarial, la creación de valor social a menudo implica abordar necesidades sociales insatisfechas mediante productos, servicios o modelos de negocio innovadores.
La medición del desempeño social presenta importantes desafíos debido a su naturaleza cualitativa y contextual. Sin embargo, el modelo anima a las organizaciones a dialogar con sus grupos de interés y a adoptar la transparencia como medio de rendición de cuentas. Al integrar consideraciones sociales en la toma de decisiones estratégicas, las empresas pueden contribuir a la cohesión social y la legitimidad, lo que a su vez impulsa el éxito organizacional a largo plazo.
Sostenibilidad ambiental y límites ecológicos
El componente ambiental del Triple Resultado aborda la relación entre la actividad empresarial y los ecosistemas naturales. Enfatiza el uso responsable de los recursos, la reducción de emisiones y residuos, y la preservación de la biodiversidad. Esta dimensión se basa en el reconocimiento de que la actividad económica está integrada en los sistemas ecológicos y limitada por ellos.
La sostenibilidad ambiental, dentro del marco del Triple Resultado, va más allá del cumplimiento de la normativa ambiental. Requiere innovación proactiva en áreas como las energías renovables, las prácticas de economía circular y la gestión sostenible de la cadena de suministro. Al alinear los modelos de negocio con los límites ecológicos, las organizaciones pueden mitigar el riesgo ambiental y, al mismo tiempo, contribuir a transiciones más amplias hacia la sostenibilidad.
Medición, informes y rendición de cuentas
Uno de los aspectos más controvertidos del modelo de Triple Resultado se refiere a la medición y la presentación de informes. A diferencia del rendimiento financiero, que se beneficia de principios contables estandarizados, las métricas sociales y ambientales carecen de parámetros de referencia universales. Esto ha llevado al desarrollo de diversos marcos de presentación de informes, incluidos los informes de sostenibilidad y las iniciativas de informes integrados, que buscan poner en práctica los principios de Triple Resultado. Los críticos argumentan que la falta de estandarización facilita la adopción simbólica o el lavado de imagen, donde las empresas demuestran su compromiso sin realizar cambios sustanciales. Los defensores argumentan que los desafíos de la medición reflejan la complejidad de la sostenibilidad, más que una falla del propio modelo. Los esfuerzos continuos por armonizar las normas de presentación de informes sugieren que el Triple Resultado continúa evolucionando como una herramienta práctica y analítica.
Implicaciones estratégicas y empresariales
Tanto para emprendedores como para empresas consolidadas, el modelo de triple resultado ofrece un marco para integrar la sostenibilidad en la estrategia central. En lugar de tratar las preocupaciones sociales y ambientales como algo secundario, el modelo fomenta la innovación que aborda simultáneamente múltiples dimensiones de la creación de valor. El emprendimiento sostenible, en particular, ejemplifica esta integración al diseñar proyectos financieramente viables que, al mismo tiempo, buscan explícitamente resultados sociales o ambientales.
A nivel estratégico, el modelo de Triple Resultado promueve una transición del cumplimiento reactivo a la creación proactiva de valor. Las empresas que integran la sostenibilidad en su propósito y operaciones pueden lograr ventajas competitivas mediante la diferenciación, la lealtad de los grupos de interés y la capacidad de adaptación ante el cambio ambiental y social.
Críticas y debates contemporáneos
A pesar de su amplia influencia, el modelo de la Triple Cuenta de Resultados ha enfrentado fuertes críticas. Algunos académicos argumentan que carece de claridad conceptual, en particular en cuanto a cómo gestionar las compensaciones entre los objetivos económicos, sociales y ambientales. Otros sostienen que la metáfora de tres cuentas de resultados independientes simplifica excesivamente interdependencias complejas y puede, inadvertidamente, reforzar un pensamiento compartimentado. Debates recientes han instado a superar la Triple Cuenta de Resultados hacia modelos integrados o regenerativos que capturen de forma más completa la sostenibilidad sistémica. No obstante, la Triple Cuenta de Resultados sigue siendo un concepto fundamental que ha transformado el discurso sobre la responsabilidad corporativa y el desarrollo sostenible.
Conclusión
El modelo de la Triple Cuenta de Resultados representa un cambio significativo respecto a las perspectivas tradicionales, centradas en las ganancias, del desempeño organizacional. Al integrar las dimensiones económica, social y ambiental, proporciona un marco holístico para comprender la creación de valor en una era de desafíos globales. Si bien persisten las dificultades de medición y los debates conceptuales, la relevancia perdurable del modelo reside en su capacidad para reorientar el pensamiento estratégico hacia la sostenibilidad y el valor compartido. Para académicos, emprendedores y responsables políticos, la Triple Cuenta de Resultados sigue ofreciendo una perspectiva crucial para visualizar un futuro económico más inclusivo y sostenible.
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